Libre soy

   Buenos días, buenas tardes, buenas noches y buenas (inserte hora de su elección). Me presento, tomen asiento, con ustedes la Virgen Violeta desde este momento.

    Hoy nos congregamos aquí (amén) para reflexionar sobre un tema que a todas nos atañe pero que quizás no a todas nos roba el sueño. Hablamos de la dignidad y de la ética, dos conceptos comunes a todo ser humano.

    Como personas, somos entidades libres. ¿No? Estoy segura de que muchas afirmaréis que no lo sois, bien sea por el control de los padres, las pesadas obligaciones escolares o cualquier otro obstáculo. Sin embargo, pensemos más profundamente... ¿acaso no tenemos la libertad de decir todo aquello que pensamos, vestir como queramos o simplemente estar con quien deseemos? Cierto es que nuestro día a día está plagado de cosas que no nos apetece hacer o que simplemente se escapan de nuestros deseos inmediatos. No obstante, somos nosotras las que decidimos hacer caso a esas imposiciones y no sublevarnos ante las injusticias que creemos tener diariamente. Nos conformamos con aquello que nos dicen ser bueno para nosotras pero no investigamos las razones por las que estas lo son. No señoras. Estudiemos el por qué. Descubramos aquello que queremos hacer y no aceptemos nuestro destino sin rechistar.

    Asimismo, la libertad cobra vital importancia cuando se trata del respeto y de la dignidad del prójimo. ¿Cuántas veces no hemos herido a las demás con nuestras opiniones defendiendo nuestro derecho a la libertad de expresión? Somos libres, sí, pero, como dijo Jean-Paul Sartre, nuestra libertad termina cuando empieza la del otro. Sin respeto, no importa cuán libres seamos, pues estaremos creando una sociedad inmoral, basada en el libertinaje. 

    Y bien, aquí es donde entra en acción la conciencia. Ese pepito grillo, que crece con nosotras y debemos educar, que nos recuerda lo importante que es estudiar, respetar a los mayores y, al fin y al cabo, no convertirnos en unas libertinas. Es cierto que somos libres, pues podemos elegir entre el lado oscuro y el lado luminoso (como toda buena jedi), mas en todo momento debemos estar atentas a esa guía que nos conduce al buen uso de nuestros derechos. Es de esta manera como se construye una comunidad ética, consecuente con la dignidad de cada individuo.

    Muchas veces se habla de cuán indignante es una situación o de lo indignadas que nos sentimos al ver injusticias, pero realmente, ¿Qué es la falta de dignidad?¿Existe de verdad? Desde la central SQS defendemos que todas las personas tienen dignidad por el simple hecho de serlo. Es el deber de toda la sociedad velar por la protección de esta dignidad. Es por esto que, por ejemplo, se firmó la Declaración de los Derechos Humanos, porque todos tenemos derecho a vivir una vida digna y respetada. Esa dignidad se puede ver comprometida, ciertamente, como es el caso del abandono y discriminación de comunidades enteras bien sea por razones raciales, sexuales, económicas, ideológicas, etc.. Sin embargo, nuestro "ejército" de Pepitos Grillos nos insta a luchar contra estas injusticias. Debemos escuchar y actuar.

   

    Muchachas, debemos estar atentas y entrar en acción. Nadie lo va a hacer por nosotras. Somos la Generación Z, joder, somos el futuro y el presente. En nuestras manos está el cambio. Haz algo, salva el mundo.

 



 

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